Llegué en diciembre a Groupalia con una mezcla de miedo e ilusión. Una oportunidad inesperada de hacer realidad un sueño: el de poner en marcha cosas increíbles, innovadoras, impactantes, bonitas…la fortaleza de los primeros días fue dejando paso a una Noemi más natural, más cercana, más habladora. Fue así como nació una relación intensa, casi única, exclusiva, desde primera hora del día hasta última hora de la noche. Llenaba mi día, prácticamente mi vida, y con el corazón puesto encima de la mesa fuí construyendo esperanzas, amores y desamores, sobre un proyecto vibrante pero duro. Y en el camino, a pesar de las trampas, encontré aliados con distintos escudos y colores.
No me olvido de la directora de márketing de España, de la que aprendí que más importante que el éxito es el trabajo impecable, tampoco del equipo de customer service, – gente sencilla, humilde, de inmensa generosidad y paciencia-, y del equipo de proyectos, que tanto se reían de mis idas y venidas al baño. No me olvido de “la escenita” al camarero en mi primera y última fiesta de navidad, – a los pocos días de haber llegado a la empresa y ante la sorpresa de algunos (a veces nos olvidamos de que por encima de profesionales contratamos personas). Y no me olvido de un equipo extraordinario de seis personas de países muy distintos entre sí, unidos por un hilo en común, -la pasión por los Social Media-, que no dudaron en subirse al barco a remar, confiando en un capitán con heridas de guerra nada fácil de llevar.
Y hoy, siete meses después ve la luz la Aplicación “Groupalia World”, una mapa interactivo que os va a permitir, – como fans de Groupalia-, elegir vuestro país y ciudades favoritas, y recibir información de calidad sólo y exclusivamente de los sitios que os interesan.
Orgullosa os la presento porque ha sido un camino largo, muy largo, que empezaba con una negativa de Facebook a migrar los fans de nuestros cientos de perfiles a un perfil global, que continuaba con la desilusión de mis jefes por no haber conseguirlo el sí quiero de Silicon Valley, y con algunas infidelidades por hacerse con una idea que desde el principio era mía y de Joaquín. Y en esto también tiene mucho que ver una equipo de personas, externas a Groupalia, que supieron aguantar el pulso y esperar a que volviera el mejor viento para izar la mayor.

No me olvido de quien soy. De lo que pudo ser y no fue ya me olvidé.
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